ENTREVISTA A TAMARA DI TELLA

El primer Spa en el país. Pilates, primero, y Tangopilates®, después. Tamara hoy se reparte entre la Argentina, Roma y los Estados Unidos. Una mujer que se inventa y reinventa en todo momento. Una hermosa historia de vida que ella misma construyó… y sigue construyendo.

Tamara Di Tella es hoy, y desde hace varios años una marca registrada, pero también es el nombre que adoptó Tamara Chichilininsky, una mujer que se inventó y reinventó varias veces. Con una historia de vida muy particular: hija de inmigrantes rusos (su padre fue uno de los más prestigiosos neurólogos del país) se fue a estudiar, becada, a los 17 años, a los Estados Unidos e Inglaterra y hasta los 30, con posgrados en ciencias políticas y marketing, no regresó a la Argentina. Más allá de su herencia y su propia información académica, Tamara conoció a Torcuato Di Tella, que además de ser un reconocido sociólogo es un hombre cuyo apellido es sinónimo de la historia de la industria y el arte en el país. Tamara y Torcuato, padres de dos hijos que están estudiando en los Estados Unidos, actualmente viven en Roma, donde él se desempeña como embajador argentino, y Tamara reparte su tiempo entre protocolos, visitas, reuniones y la organización de su empresa a la distancia; “por suerte existe Internet y por suerte existe Skype”, señala una y otra vez.

Dueña de un gran sentido del humor, de un sencillez, elegancia y humildad difíciles de encontrar, Tamara recibió en su oficina a Nuevos Pueblos, en un viaje relámpago a la Argentina. Tamara es… Tamara, llamada la Reina Pilates ya que es la fundadora de la primera escuela de capacitación de pilates en el mundo de habla hispana; es especialista en salud, fitness y belleza; ha publicado once libros y miles de artículos en distintos medios. “Tamara Di Tella es una persona que estudió una cosa y se dedicó a otra, que tropezó, pero tuvo la suerte de tropezar con tres cosas desconocidas que se pusieron de moda; tuve esa suerte y estoy agradecida. Primero fue el spa [el primero del país]; después llegó pilates, fui la primera que lo trajo a la Argentina, y actualmente está creciendo en el extranjero Tangopilates®. Estas tres cosas me impulsaron y convirtieron en una empresaria, lo hice sola y ése es mi gran orgullo”; así se define y comienza la entrevista.

-¿Cómo es ser tu propia marca registrada?
-Es interesante, es lindo, no me da vergüenza sino mucho orgullo, porque lo hice sola. Mi familia estaba un poquito en contra, al final lo aceptó pero no me ayudó… Me emociona por ejemplo llegar al Aeropuerto de México y ver un cartel gigante que dice mi nombre; lo mismo sucede en los Estados Unidos, Alemania, Australia, ¡Filipinas!… Fueron tres etapas muy fuertes: el spa me hizo crecer en la Argentina; pilates en Latinoamérica, pero gracias a Tangopilates® llegué a los Estados Unidos y a Europa.

-¿Y la vida en Roma?
-Visité muchas veces Italia, pero vivir allí es una maravilla; vivir en Roma es increíble. Creo que es una de las ciudades más lindas del mundo y los romanos son iguales a los argentinos.

- ¿Cómo ven a la Argentina allá?
- Nos ven con mucho más respeto que el que nosotros tenemos por nosotros mismos. Es una grata sorpresa, toda Europa tiene una muy buena imagen de la Argentina. Nosotros somos muy negativos y pesimistas, y nos vemos mal; somos el opuesto a los brasileños que se ven como el mejor país del mundo.

- Sos doctora en Ciencias Políticas; estudiaste en las grandes universidades del mundo, en las más prestigiosas. ¿Cómo fue alejarte de ese campo de estudio e ir rumbeando hacia el lado de la salud, la belleza y el fitness?
- No sé. Lo único que me acuerdo es que vengo de una familia de médicos y yo estudié ciencias políticas y marketing. La idea era abrir una clínica médica y el público me fue llevando hacia el spa, luego a pilates, y después a Tangopilates® y así me convertí en una empresaria, y si me preguntas cómo pasó, no lo sé… sólo pasó.

-Tu familia no te apoyó ¿por qué?
-Me decían ” ¡estudiaste en Oxford, en Inglaterra, te recibiste con un doctorado después de trece años de estudiar, y terminas poniendo un gimnasio…!, pero luego me apoyaron, cuando me hice famosa [se ríe]. El apellido Di Tella me jugó en contra, porque tuve que demostrar que lo que hacía y proponía valía la pena.

-¿Fue difícil dejar de ser “la mujer de” para comenzar a ser Tamara?
-No fue difícil, pero fue un proceso. Hace un tiem­po un amigo se subió a un taxi y le pidió al taxista que lo lleve a la Universidad Di Tella de Belgrano y el taxista preguntó sorprendido “¿Tamara puso una universidad?” [se ríe]. Torcuato se presenta como el esposo de Tamara Di Tella.

REINA PILATES
“Cuando hablamos de pilates hablamos de unas máquinas, porque eso fue lo primero, con un modo de uso en particular, que sirven para elongar, para mejorar la postura, para flexibilizar y para hacer ejer­cicios de fuerza también. Hablamos también de un gran esfuerzo que hice en 1999, hablamos de tener que aguantar las risas, de aguantar que nadie en­tendiera de qué se trataba… pero de imponerlo fi­nalmente en el mercado. Hablamos también de una proliferación porque se puso muy de moda y ahora hay pilates por todos lados. Fue superado porque la parte aeróbica es muy débil, entonces estamos hablando también de unas máquinas que fueron superadas por una máquina más pequeña, más simple, que es el Tangopilates® y es lo que actualmente crece en el mundo entero.”

-¿Cuáles son los principales beneficios de ha­cer Pilates? ¿Cambia el cuerpo?
-Cambia el cuerpo [lo dice firmemente], pero sí ne­cesitas hacer más ejercicio aeróbico… Para aquellas personas que quieren adelgazar no es lo mejor, y la mayoría de las personas buscan adelgazar. Pilates no fue diseñado para eso. En cambio Tangopila­tes®, sí, porque le agregamos ejercicio aeróbico y así se logra la pérdida de peso

-Pilates en colchoneta…
[Suspira y contesta] -Pilates en colchoneta es como comer un cucurucho sin helado…

-¿Hay situaciones en las que no es recomen­dable hacer pilates?
-No, puede ser usado por todos, pensemos que sus orígenes fueron con soldados heridos de guerra… Ahora tengo el orgullo de presentar Tangopilates® en la Organización Mundial de la Salud, un orga­nismo que pertenece a las Naciones Unidos y ahí no hay apellido Di Tella que valga; si vos tenes una buena máquina que ayuda a pacientes y que eso pueda comprobarse… Pilates no fue presentado ja­más, y no está reconocido como una máquina o un método que ayuda a la rehabilitación de pacientes; Tangopilates®, sí.

-¿Cómo fue el primer contacto con estas má­quinas? ¿Dónde las viste por primera vez?
-En los Estados Unidos cuando Torcuato se cayó de la bicicleta y se lastimó. Hizo rehabilitación con esas máquinas, y yo llamé al titular de la marca en ese momento y le pedí permiso para registrarla en la Argentina.

RAPIDITAS

-Escribiste once libros, contanos algunos tips para combatir la celulitis.
-Hay que salir a caminar y tomar agua…

-¿Eso es todo?
-No se puede hacer nada más, es una inflamación del tejido graso…

-¿Y para adelgazar?
-Dos maneras, que combinadas son las fórmulas del éxito: comer menos y moverse más. La ecuación es fácil, vos engordas en la medida que ingerís más calorías de las que gastás. Entonces o gastás más calorías o comés menos; a mí me gusta comer, entonces gasto muchas calorías.

-¿Cuántos años tenés?
-Tengo 64 años.

-¿Y cómo te mantenés tan linda?
[Se levanta y se mira en el espejo. Desde lejos me pregunta si veo arrugas en su rostro y señala] –Aparento 60, 62 años, y creo que es porque soy delgada; me parece que la gente delgada aparenta menos años.

-¿Te asusta el paso del tiempo?
-No es que me asusta, me preocupa, me ocupa. Pienso mucho en el paso del tiempo… pero hace mucho que pienso en ello.

-¿Cómo te imaginás de acá a un tiempo?
-Yo quiero vivir muchos años, es lo único que sé. El tiempo pasa muy rápido.

-Pero lo disfrutás…
-Yo tengo una gran ventaja, disfruto de mi trabajo, y tengo una frase de cabecera, que es “Encuentra algo que realmente te guste hacer y nunca tendrás que trabajar”. Entonces si te gusta tu trabajo sos una persona feliz… por eso trabajo sin parar.

-¿Cirugías?
-No tengo, pero tendría que hacerme por acá, ¿no? [señala el contorno de sus ojos].

-¿No serías de esas personas que dicen que no tienen cirugías y sí…?
-No. Por ahora no quiero, pero no descarto hacerme cirugías.