Veintiocho gramos de maníes (apenas un puñadito), nos “regalan” 165 calorías. Lo mismo que una porción de pizza. Y casi 14 gramos de grasa. Es decir que la mitad del maní es grasa. Para que tengamos una idea y comparándolos con otros alimentos que contienen mucha grasa. La quinta parte de un bife de carne vacuna es grasa. La cuarta parte de una costilla de puerco es grasa. El veinte por ciento de uno de los pescados más grasosos, el róbalo, es grasa. Bueno, ni lo comparemos con algunas verduras.
El maní es una inocente legumbre y, sin embargo, tiene 140 veces más grasa que la lechuga. Y trescientas veces más grasa que la manzana. O sea, que el maní duplica la cantidad de grasa de su más inmediato perseguidor, el puerco, no más ni menos. Y comparte ese “privilegio” con la almendra, la castaña de cajú y la semilla de girasol. Además, el maní tiene otro problema: ¿conoces a alguien que pruebe un puñadito de maníes y pueda parar? Mándame una foto, pues figurará en el Libro Guiness.
El maní es sumamente adictivo. El maní es grasa. Los maníes son grasa. Además, tengo un primo que los llama “manices”. Más grasa aún.