Los abdominales no son ni abominables ni admirables, son abdominales! En la evolución de nuestra especie se han ido desarrollando, pero hasta un punto, claro y pueden convertirse con trabajo en una perfecta tablita de lavar ropa. Pero no es necesario llegar a eso. Y como la mayor parte de las mujeres tendemos a acumular grasa en la panza o las caderas, el trabajo en esa parte del cuerpo es muy importante. Seamos realistas, lo primero que queremos que desaparezca es esa pancita. Si nunca los has hecho empieza con la mayor parte de repeticiones que puedas hacer, pero no te “mates”. Ve de a poco. La constancia es la mejor consejera. Si solo puedes hacer uno, no importa. Al otro día prueba con dos. Pero no abandones. Antes que te quieras dar cuenta estarás en los cincuenta. Te doy dos ejercicios.
Primero: Sobre el piso, con las manos atrás de tu cabeza, con la espalda bien apoyada contra el piso. Dobla tus rodillas y lleva tus talones a unos tres centímetros del suelo. Luego eleva tu tronco del suelo pero manteniendo los talones en esa posición. Cuando sientes que tus músculos abdominales se están prendiendo fuego, trata de contar hasta cincuenta. Para quienes comienzan: solo traten de mantener así treinta segundos. Si tienes más experiencia el tiempo es un minuto. Descansa unos quince segundos y repite el ejercicio tres veces más. Cuando lo veas demasiado fácil, aumenta el tiempo. Cuanto más lejos estén los talones de tu cuerpo, más trabajo harán tus abdominales. Cuando ya te sea demasiado fácil, puedes agregar peso a tus tobillos. ¿Una recomendación? Trata de controlar el cuello. Tiende a querer encargarse de todo el trabajo.
Otro ejercicio para abdominales que puedes hacer es el siguiente: Con el tronco absolutamente derecho, y acostado sobre tu espalda, pon las yemas de tus dedos a los costados de tu cabeza. De esa forma evitarás empujar tu cuello que es lo menos que deseamos hacer en este tipo de ejercicios. Cruza tus piernas casi imitando una posición de sentada en el suelo. Eleva tu tronco lo más lejos del suelo posible sin esforzar tu cuello. Mantén en esa posición elevada por lo menos unos dos segundos. Repítela lo más que puedas. Cuando estés avanzada, lo ideal es que hagas hasta cincuenta repeticiones. Pero, ve de a poco.
¿Quieres que desaparezca la panza? A trabajar se ha dicho!