El agua es sana, obvio. En algunos países cuando alguien es buena persona, le dicen “es más sano que el agua”. Beberla no sólo elimina deshechos y toxinas, también es muy útil para la piel. Nada mantiene a una piel más sana y saludable que la hidratación. Y la mejor hidratación es de adentro hacia afuera. Sólo piensa en la diferencia entre una ciruela madura y una seca. ¡La única diferencia entre una y la otra es el agua! Si esta te falta, tú luces como una ciruela seca. Dicen que seis vasos de agua por día es lo que necesitas. Verás un rápido mejoramiento en tu piel.
Claro que es muy importante también la calidad del agua que bebemos. El agua corriente, el que nos llega a nuestras casas, generalmente posee toxinas, sustancias químicas y hasta bacteria. Definitivamente no las queremos en nuestros cuerpos. ¿No?
Incluso en los países desarrollados, como los Estados Unidos, muestran un serio déficit en ese sentido. Allí, hasta treinta por ciento de las ciudades padecen contaminación. Por lo tanto, yo siempre recomiendo agua mineral. Si eliges un agua mineral que tenga bajo contenido en sodio, de lo contrario, puedes padecer retención de líquidos. Beber la cantidad de agua correcta, lejos de hincharnos, provoca el efecto contrario y elimina eficientemente las toxinas y los residuos que acumula nuestro cuerpo. Es por esto que yo siempre digo que cuanto más agua tomamos, más agua vamos a eliminar; o: “si quieres eliminar liquido, toma liquido!” El agua mineral es una excelente fuente de potasio, magnesio y calcio.
Si no puedes conseguir agua mineral (porque a veces, lo mejor es enemigo de lo bueno), al menos trata que haya pasado por algún purificador. ¿OK?.