O.K., tengo noticias. Transpirar es muy bueno, entre otras cosas porque nuestro cuerpo a través de la transpiración elimina toxinas. La transpiración es uno de los métodos por el cuál el cuerpo logra mantener la temperatura corporal (37º). Cuando por alguna razón esta temperatura tiende a subir (temperatura ambiente excesiva, calor generado por el propio cuerpo en movimiento, etc.), entonces aparece la transpiración.
La diferencia de peso entre el 'antes' y el 'después' de la excesiva transpiración es producto de la deshidratación que, por otro lado debe ser repuesta de manera inmediata.
En casos en que la transpiración sea excesiva, es recomendable hidratarse durante el ejercicio para que la absorción sea más efectiva y no llegar a extremos no deseados. Transpirar es sinónimo de ejercicio. Y el ejercicio es clave no sólo para mantenernos en peso sino también para mejorar nuestra salud.
Así que, ¡a transpirar se ha dicho!, y luego de una buena rutina de ejercicios, una ducha fría mejora nuestra circulación. Bebe bastante agua, tampoco te olvides. Lo recomendable son dos litros de agua por día, pero hay quien dice que tendríamos que tomar un vaso de agua por hora.