Introducción:
El Método Tamara Di Tella consiste, hoy dia, en un aparato llamado el T-DITELLA®, con el cual se pueden realizar más de mil movimientos que comparten los mismos conceptos de Joseph Pilates pero a los cuales Tamara les ha adicionado el elemento aeróbico, que a Pilates le faltaba.
Hoy le toca el turno a las embarazadas. En la época de mi abuelita, se creía que las embarazadas tenían que comer por dos y no hacer ningún tipo de actividad física. La idea era que la futura mamá era una inútil total que se sentaba a esperar durante nueve meses la llegada de su bebé. Salvo tejer o cepillarse los dientes, casi cualquier cosa era un esfuerzo que la embarazada debía evitar.
Las cosas cambiaron. Menos mal. Sin embargo, aún quedan muchos mitos por desterrar. Por ejemplo: ¿se puede hacer gimnasia? ¿cuánto? ¿cómo? Hay dos líneas de pensamiento: una que dice que la mujer embarazada puede y debe hacer gimnasia a menos que su médico se lo prohíba; y la otra, que dice que no puede hacer gimnasia a menos que su médico la autorice. Después están los mitos, y son varios. Con ayuda de mi asistente Gisela, y del ginecólogo y obstetra Ignacio Barraza (Nacho, para los amigos), trataré de desterrar los más arraigados. Veamos.
Las abuelas querían a las embarazadas quietitas y a dieta de engorde. Hoy, la medicina dice todo lo contrario: nada mejor que llegar al parto en forma y bien oxigenadas.
• La gimnasia puede provocar contracciones a una embarazada. Esto no es cierto. "La gimnasia no necesariamente aumenta la actividad contráctil", explica el Dr. Nacho, y aclara: "Siempre y cuando no haya contracciones previas, por supuesto". Como se diría en el campo, nadie nace en la víspera.
• La actividad física causa la dilatación del cuello del útero. Tampoco es cierto. Una embarazada puede hacer gimnasia sin que se le abra el cuello del útero. Por ese lado, tranquilas.
• El ejercicio de la madre puede causar restricción del crecimiento del bebé. "¿O sea -pregunté-: que si la mujer va al gimnasio el bebé no va a crecer?" Según el Dr. Barraza, ésa es la idea, y es "errónea, por cierto, aunque la gimnasia debería supenderse si llegara a diagnosticar ese cuadro", aclara.
• La gimnasia puede descompensar a la embarazada. No, no tiene por qué descompensarla, ni producirle fracturas ni luxaciones; ni endurecer su periné, ni predisponerla a desgarros, ni nada por el estilo. Una mujer embarazada activa y deportista siempre estará en mejor estado físico que una que no lo es.
Además de que sea segura y amena, ¿cuál es la mejor gimnasia para una embarazada? "Que sea aeróbica -dice Barraza-, para evitar la llamada glucólisis anaeróbica, que es cuando se obtiene energía de la glucosa sin utilizar oxígeno y esto deviene en la formación de cuerpos cetónicos potencialmente nocivos para el feto." Si esto suena demasiado complicado, quédense con que es bueno que sea aeróbica. No olviden que el útero crece y empuja al diafragma para arriba, reduciendo el espacio de los campos pulmonares.
La coordinación es fundamental a la hora del parto, ya que la mamá tiene que sincronizar su respiración con los movimientos y los pujos. Por último, queda el fortalecimiento de la zona lumbar, que es la más afectada para la mujer embarazada ya que la panza la tira para adelante y ella se defiende arqueando la cintura (cosa que no le hace nada bien). ¿Ultimas recomendaciones? Una frecuencia de tres veces por semana está bien, y no se olviden del precalentamiento y de la elongación al final.