Introducción:
El Método Tamara Di Tella consiste, hoy dia, en un aparato llamado el T-DITELLA®, con el cual se pueden realizar más de mil movimientos que comparten los mismos conceptos de Joseph Pilates pero a los cuales Tamara les ha adicionado el elemento aeróbico, que a Pilates le faltaba.
Uno de los primeros métodos de gimnasia fue el Cong-Fu que comenzó unos 2.500 años antes de Cristo. Más o menos al mismo tiempo, en la India, se desarrollaba una gimnasia llamada Yoga que pretendía unir el trabajo físico con el mental. El Tai Chi también apuntó a la conciencia del movimiento, y lo mismo hizo el armonioso Chi Gong. Todos enfatizaban movimientos que fluyen sin demasiado esfuerzo.
No fue hasta los últimos años del siglo XIX que los métodos de gimnasia comenzaron a sistematizarse. Cuan dinámicos debían ser, es otra cosa. El famoso pediatra Rodolfo Hohmann, por ejemplo, sostiene que es posible que el hombre no haya nacido para caminar sino para correr, y señala a los niños como ejemplo. ¿Vieron que los chicos nunca caminan? Cuando juegan, o cuando uno los llama, siempre vienen corriendo. Si un niño camina pausado, es que está enfermo.
El sedentarismo es un mal tan arraigado en nuestros días, que pronto tendremos que reaprender una vieja conquista: la caminata erguida. Para eso nació la gimnasia correctiva.
Más lenta o más dinámica, desde el principio de la humanidad siempre estuvo la música acompañando y motivando el movimiento del cuerpo humano. ¿Sabían que el hombre es el único animal que responde a la música? Mientras los animales permanecen inamovibles, el hombre reacciona a una melodía moviendo el cuerpo para acompañar el ritmo. Acto seguido, busca la compañía de otros hombres para compartir y, antes de darse cuenta, ya están todos bailando. Esto lo hace solamente el ser humano.
Científicos como el prestigioso neurólogo estadounidense Olí-ver Sacks, por ejemplo, se dedicaron a estudiar la plasticidad del cerebro para adaptarse a distintas disfunciones del sistema motor. La música siempre ocupa un lugar de preeminencia.
La técnica Alexander reprograma movimientos conscientes a partir de una concentración especial que envía las órdenes precisas a los músculos. Creado por E M. Alexander -un actor australiano que sufrió desde su niñez una disfunción respiratoria- la técnica Alexander es una de las que más énfasis pone en la concentración y la unión mente-cuerpo. A mediados del siglo XIX, un discípulo de Alexander, Moshe Feldenkrais, continuó su trabajo incorporándole un nuevo elemento: la conciencia. "Si sabes lo que estás haciendo, podes hacer lo que quieras", decía Feldenkrais.
Los finlandeses y los suecos incorporaron el masaje y lo llevaron a la arena terapéutica. Dos mujeres, Margarett Knott y Do-róthy Vass combinaron el masaje con una técnica de elongación y flexibilidad para uso terapéutico. Lo llamaron PNF (por Proprio-ceptive Neuromuscular Fadlitation), nombre difícil si los hay. El objetivo, sin embargo, era simple: mejorar la fuerza y la flexibilidad.
¿Y qué nos depara el futuro? Veamos. Si el sedentarismo continúa ganando territorio, la gimnasia correctiva continuará creciendo. Un día dejará de ser lo que es hoy, un conocimiento útil pero subsidiario, para convertirse en la materia principal de la carrera de Educación Física. Como dice Justin Price, especialista en biomecánica de San Diego, California: "Le llevó al hombre millones de años poder erguirse y caminar sobre sus dos piernas. Si seguimos así, en pocos años vamos a necesitar la gimnasia correctiva... ¡pero para poder volver a pararnos erguidos otra vez!"