No es chiste. La industria de los suplementos dietarios factura 3 mil millones de dólares anuales en Estados Unidos solamente. Más que eso no sabemos porque no tenemos estadísticas, pero les aseguro que es más de lo que parece, si incluimos todos los suplementos, desde la vitamina C hasta el aceite de hígado de bacalao, pasando por la jalea real y afines. Hay cada vez más gente que se despierta a la mañana, se lava la cara, y ¡zas! se toma una pastilla, ahí mismo, sin pensarlo demasiado. ¿Calcio? Sí, es un suplemento dietario. ¿Magnesio? También. ¿Vitamina E? ídem. ¿Y la equinácea. el zinc y el picolonato? Sí, son, y más populares de lo que se imaginan. Dicen que la equinácea es buena para el resfrío mientras que el zinc rejuvenece y el picolonato ayuda a comer menos. Dicen...
¿Qué califica como suplemento dietario? Si uno se lo puede poner en la boca y bajarlo con agua, es un suplemento dietario. Puede venir en forma de pastilla, tableta, cápsula, polvo o líquido, no importa cuál. Eso, siempre y cuando incluya algún ingrediente dietario. ¿Y qué es un ingrediente dietario? Vitaminas, minerales, hierbas, aminoácidos (buenísimos para el pelo), enzimas, algunas hormonas, como la melatonina (que nos ayuda a conciliar el sueño), en fin, a todo esto se considera suplemento dietario.
¿Porqué son tan populares los suplementos dietarios? Ponqué son fáciles de tomar y alimentan sin engordar. Pero tampoco es cuestión de vivir a pastillas, ¿no?
Ahora, yo me pregunto, ¿qué le pasa a la gente con los suplementos dietarios? ¿Por qué, pudiendo comer (porque, no nos engañemos, quienes tienen dinero para comprar suplementos dietarios tienen dinero para comer), prefieren ingerir pastillas? Para mí la respuesta es "para más y mejor". O sea, sabemos que con la comida es suficiente, pero siempre querernos más y mejor, y las cápsulas parecen ser justamente eso: más y mejor. Esta es una causa. Después están los que dicen: "Me tomo la tableta y obtengo toda la nutrición del mundo, sin tantas calorías".
Convengamos que a veces la comida no es suficiente. Cuando estamos enfermos, por ejemplo, la comida no es suficiente y tenemos que recurrir al botiquín. Cuando se nos acalambran los pies de noche, por ejemplo, ¿qué hacemos? ¿Nos levantamos y corremos a la cocina a comernos una banana? (La banana tiene mucho potasio y es buenísima para los calambres.) ¿Y si no hay una banana en la cocina? ¡Ah! Pero la pastillita de magnesio está allí y da resultado sin necesidad de tragarse todas las calorías que tiene la banana. Y tomemos el caso del hígado. Todo el mundo sabe que el alcaucil es buenísimo para el hígado, pero no siempre tenemos alcauciles en la heladera y además no nos vamos a comer ciento-cincuenta alcauciles para aliviar nuestro hígado, ¿no? Bueno, algo parecido pasa con los suplementos para dormir plácidamente, para mejorar la piel, para fortalecer el pelo y las uñas. Nunca me voy a olvidar de la señora que una vez me dijo: "Támara, usted dice que el pelo es proteína, así que decidí tener un bife siempre a mano para pasármelo por el cuero cabelludo". "Señora-me quejé-, usted se puede pasar un bife por la cabeza de acá a la China que no le va a dar ningún resultado porque a la proteína hay que tomarla por dentro." "¡Ah.! -contestó-, entonces le voy a pedir al médico que me recomiende unas cápsulas de proteína."