“Este lunes empiezo", decimos, y no podemos, pero después, quizá sí podemos, pero no duramos mucho tiempo y abandonamos, para después volver a empezar... Aquí, siete reglas de oro para adoptar el gimnasio sin fracasar en el intento.
• No vayan solos. Búsquense un amigo, un vecino, un compañero de oficina. Hace mucho que vengo hablando de la gimnasia socializada y cada vez me encuentro con más gente que me dice: "¡Desde que vengo con fulanita no falto más!". Yo misma he diseñado algunos ejercicios para hacer de a dos porque son mejores y porque, además, lo obligan a uno a esforzarse más.
• Elijan un horario de baja. Esto parece una estupidez pero no lo es. En los horarios pico hay mucha gente y uno se siente un poco inhibido. Ir en el horario de baja asegura que no va a haber otra persona impaciente esperando su turno detrás de uno. Pasa lo mismo en los restaurantes. No nos cuesta nada comer 30 minutos antes. Pero no, ¡llegamos a la hora pico y el resultado es que no podemos ni terminar el postre tranquilos porque hay tres personas paradas al lado nuestro mirándonos fijo!
Ir al gimnasio acompañado, animarse a preguntar, elegir un buen horario y ropa cómoda. Con éstas y otras reglas de oro lograremos incorporarla gimnasia a nuestras vidas. Al fin.
• Asegúrense de llevar ropa cómoda. ¡Si ustedes vieran lo que veo yo todo el día se sorprenderían! Los varones no tanto, pero muchas mujeres van tan apretadas y producidas que les es difícil trabajar. La ropa para hacer actividad física no tiene por qué ser ropa deportiva (y menos de marca) sino ropa holgada. Que les quede suelta es lo más importante.
• Pidan ayuda. Sí, así como lo escuchan. A uno le da vergüenza andar pidiendo cosas y prefiere arreglárselas como puede, pero el tema es que uno no sabe. Entonces mete la pata: elige la máquina equivocada, pone las resistencias equivocadas, le saca la colchoneta a otro porque no se dio cuenta de que se levantó para cambiar las pesas y no porque ya terminó. "Uy, perdón, no me di cuenta", decimos, y nos da tanta vergüenza que sólo queremos irnos y no volver nunca más.
• Siguiendo con el tema: no sientan vergüenza cuando no pueden hacer bien un ejercicio. No crean que los otros lo hacen tan bien. Si el bochorno fuera una variable a tener en cuenta, ¡los equipos profesionales no volverían a pisar la cancha después de perder un partido!
• Tampoco sientan vergüenza si alguien los mira. No es que estén haciendo algo mal. Puede que esa persona esté más perdida que ustedes y los mire para ver "cómo se hace".
• La última regla es de sentido común: no traten de hacer mucho demasiado rápido; es la fórmula perfecta para abandonar pronto. Si quieren hacer del gimnasio un nuevo estilo de vida, mejor que comiencen de a poco y avancen gradualmente. Conozco mucha gente que al comenzar dice: "¡Qué maravilla, me está cambiando el cuerpo y voy a venir todos los días!". Cuando escucho semejante entusiasmo inicial sé que no va a durar mucho. Efectivamente, cuando al poco tiempo pregunto por esa persona, me dicen que dejó de venir.