Nadie dice "hoy me levanté con la mano izquierda". No, el tema pasa por el pie. Ahí como lo vemos (y la mayoría del tiempo ni lo vemos porque está en el extremo sur), nuestro pie es súper importante. En cierto sentido, es más importante que la mano, porque mantiene el peso de todo nuestro cuerpo. El pie nos lleva y nos trae y funciona en pareja mucho mejor que la mano.
Cuando hablamos del pie nos referimos a un complejo músculo-óseo-cartilaginoso. Así como lo escuchan. El otro día le pregunté a Ariel, un estudiante de medicina amigo, cómo estaba hecho el pie, y me contestó que el pie (tarso, metatarso y falanges), tiene como veintiséis huesos y unos veinte músculos. Dejando de lado las conjunciones articulares del tobillo, creo que en el pie podemos hallar ¡más de treinta articulaciones! No sé si sabían, pero el masaje que provoca más manifestaciones de alivio y de bienestar es el masaje de pie, que, entre paréntesis, se llama reflexología. La gimnasia de pie se está poniendo de moda en los Estados Unidos. En mi último viaje vi un aparatito para hacer gimnasia de pie 10 minutos por día. Se puede llevar a la oficina y poner debajo del escritorio. Sirve para trabajar los músculos, la planta y el talón. Es una plataforma con un adminículo en el centro. La plataforma mide 20x10 cm y es de madera. En el centro de la plataforma hay una especie de caballete de unos 5 cm de alto por unos 7 de largo. Tiene forma cilindrica y es muy parecido a un mini-caballete de gimnasia, pero de metal. Uno apoya el pie sobre ese caballete en varias posiciones: en el nacimiento de los dedos, justo allí donde se doblan, en la almohadilla de la planta, en el arco o en el talón. Es lo último de lo último.
Para relajar el pie no hay como un buen cepillo. Me acuerdo que una vez estaba en un spa en Canadá en donde tenían un tratamiento para pies que consistía en cepillar cada pie con un cepillo de cerda muy gruesa, pero suave, con diferentes tipos de cremas y aceites. La verdad, el tratamiento parecía agradable hasta que lo probé y me di cuenta de que el cepillado de pie es una maravilla y que puede descontracturar hasta la cervicales. El tratamiento era carísimo y, sin embargo, los turnos estaban todos tomados, ¡inclusive por gente joven! En nuestro país no existe aún, pero me parece que tendría mucho éxito porque no hay nada mejor que un cepillado de pies con un cepillo de cerda, aunque parezca raro.
El pie delata nuestra edad. Siempre. Hagan la siguiente prueba: pongan una birome en el piso, preferentemente alfombrado, para que no se resbale. Siéntense cómodos en una silla enfrente y traten de agarrar la birome con los dedos del pie. La birome debería quedar sujetada en esa posición, sin que se les caiga, por unos diez segundos. ¿Quieren hacerlo más difícil? Transporten la pierna suspendida en el aire de izquierda a derecha. Si pudieron hacerlo sin dificultad, aún son jóvenes. Si no la pudieron agarrar o la sostuvieron poco tiempo, están envejeciendo. Pero no se preocupen, en contraste con las canas, esta función del pie se puede ejercitar para rejuvenecer. En suma: el pie es más importante de lo que parece a simple vista. Si no me creen, pasen un día entero sin usar la mano izquierda y al día siguiente traten de pasar el día entero sin usar el pie izquierdo. Después me cuentan.
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